domingo, 29 de mayo de 2011

Viernes

Beirut, Cairo, Bangkok, Moscú, Asunción, Saigón, Almaty, Santo Domingo, Dacca…

A veces me apetece sentarme en la escollera a ver el mar jugando con esos nombres en la boca. Algunos como piedras, otros como joyas. La mayoría, azucarillos en el agridulce de los recuerdos.

16550366-1_thumb1Asunción es un caleidoscopio impregnado de bahía, de lapachos amarillos y rosados entre la furia llameante del flamboyán. La bengalí Dacca, un barrizal tras el monzón, con la fertilidad y la tragedia sobre las mismas aguas. Bangkok y Santo Domingo –engañosas profundidades del azul– podrían hermanarse en el gris de los humos de un tráfico insufrible.

Beirut es un rosa enfermizo hundiéndose en el suave atardecer desde la corniche, junto al faro rebajado de altura por un misil israelita en un aciago día de cólera. Moscú, la lividez insidiosa de la plata, la transparencia de un frío cruel. Hemingway decía que la luz más hermosa del mundo es la de España, que se mete en el corazón para quedarse.

Esta tarde es viernes, se ha ido la luz y llueve con ganas de llover. La gente dice que hace falta agua, que las vacas mueren en las provincias del norte. Con el agua nos proveerán de leche. Para mí, semidesnatada, por favor.

Estoy contento porque sigue siendo viernes y saldré a cenar con los amigos. Beberemos vino y nos reiremos de cualquier cosa. Nos reiremos con la versión más cínica de Pepe y su compromiso post anarquista. Nos iluminará la sensatez de Luis y me sentiré a gusto en su compañía, como frente a una chimenea en un día gélido de mi Pirineo.

Extrañaremos a Eduardo, que está en Bruselas, y echaremos de menos a Paco, que se fue a España a españolearse un poco. Ana y Carmen aportarán un delicado toque femenino.

Meson_Cienfuegos_1624_thumb1Digo que es viernes y saldré a cenar con los amigos en cuanto deje de llover. Seguramente iremos al Mesón Cienfuegos, donde Salvador que, a poquitos, se ha ido ganando nuestra confianza. La calidad de su cocina es muy sólida y a precio razonable. Cosa rara por estas latitudes, casi siempre como para protestar. Con alguna excepción como esta. Como en todo.

Esta noche tendremos invitados. Ella es una mujer hermosa a su manera, con cicatriz que decía no sé quién. Lleva en el caminar, en la mirada, en la compostura del cuerpo, en el movimiento de sus manos al hablar, la personalidad esa que sólo emana de alguien que ha pasado por momentos amargos en la vida: la cicatriz que hace que una sonrisa valga más cuando hace falta que valga algo.

Mulata, del Bronx, 25 o así. Su marido alemán y cincuentón. Él recorrió Afganistán desminando carreteras para la OTAN. Ella bailaba en un escenario de mala muerte ondulando su cintura embaraza para la hueste internacional. Decían que trabajada para la CIA, ella. Me aseguraron que descubrió que los servicios secretos paquistaníes ayudaban a los talibanes secretamente, mientras Washington donaba millones de dólares a Islamabad. No sé. Mejor no preguntar.

No preguntar nada y a ver si deja de llover de una puta vez. Antes de que deje de ser viernes.


IMÁGENES: Arriba, lapachos en flor en Asunción. Abajo, terraza del Mesón Cienfuegos en Santo Domingo.

viernes, 20 de mayo de 2011

Las diez y diez en todos los relojes

“Eran las cinco en punto de la tarde; las cinco en punto en todos los relojes…” Sin embargo, y a pesar de los inmortales versos de García Lorca, la hora marcada por los relojes en la mayoría de los anuncios publicitarios, vitrinas, escaparates y lugares de venta no son las cinco en punto de la tarde, sino las diez y diez. Esta regla, probablemente no escrita, según la cual deben señalar esa hora, no es fruto del capricho, sino de un minucioso análisis estético de la imagen y de su impacto sicológico.

imagePara empezar, no resultan atractivas las horas en las que las agujas se superponen porque da la impresión de que existe una sola aguja, ni las horas en las que las agujas se oponen, semejantes a una manecilla larga que atravesara la esfera por su centro, como flecha de Cupido.

La situación más equilibrada visualmente, con la esfera dividida en dos sectores, es que uno de ellos sea el doble de grande que el otro. Si la esfera fuera un rostro, las agujas dibujarían una mueca de tristeza a las 08:20 y una sonrisa a las 10:10, con sensación de happy hour.

La elección no resulta difícil. Además, es la hora a la que nos solemos levantar cuando no hay que madrugar y, por lo tanto, asociada al fin de semana, el entretenimiento y la relajación.

La forma que dibujan las manillas a esa hora tiene un efecto positivo en el usuario del reloj: forman un tick que comúnmente significa “aceptado” o también “Ok”. El día es aún joven y tenemos muchas horas por delante para realizar cosas.

Si se dibuja un rectángulo dentro de la esfera con el límite marcado por el minutero, el resultado es un rectángulo áureo.  Los griegos lo consideraban de particular belleza y lo utilizaron asiduamente en su arquitectura. Inconscientemente, se diseñan infinidad de cosas que resultan tener la forma de un rectángulo áureo.

Otra ventaja importante es que, a las 10:10, la posición de las manecillas no tapa un eventual calendario, casi siempre ubicado cerca del 3 o del 9, ni el logo del fabricante, normalmente bajo las 12.

Algunas marcas intentan dar un toque de originalidad o rebeldía infringiendo esta costumbre, pero sólo se atreven a modificar la hora ligeramente, como en el caso de Omega, que señala las 10:08 o de Pulsar, que marca las 10:09. Y aunque esta hora no tenga ya ninguna justificación en los relojes digitales, la mayoría de las marcas continúan utilizándola.

Puntualmente.


IMAGEN: Relojes, obviamente a las 10:10.

sábado, 14 de mayo de 2011

De guaguas, insectos y otras ficciones

Cada palabra tiene una curiosa historia y a ciertas voces se les atribuye más de una. El hecho de que una palabra tenga una etimología definida, no previene que, un tiempo después, al mismo término se le impute un origen o significado diferente.

guagua3_thumb1Viene esto a cuento de una noticia publicada hace varias semanas en un diario local, afirmando que la palabra “guagua” deriva del inglés Wa & Wa, un acrónimo de la Washintong Walton and Co. Inc., primera fábrica estadounidense, según el diario, en exportar sus autobuses a algunas islas del Caribe -República Dominicana, Cuba y Puerto Rico- y a las españolas Islas Canarias.

Añade el noticiero que el logo o marca de la Wa & Wa consistía en una liebre blanca, azul y roja -colores de la bandera americana- que figuraba de forma prominente en el frente, fondo y costados de todos sus autobuses.

La cosa me pareció poco creíble considerando lo extraño de los colores para una liebre. Además, la etimología de este vocablo fue ya profusamente discutida por autores tan serios como Pichardo (1836) en su Diccionario Crítico Etimológico o Millares (1924) en el Léxico de Gran Canaria, entre otros.

Por más que, efectivamente, el uso de la palabra “guagua” es habitual en las citadas islas para referirse a los medios de transporte colectivo, como autobuses, buses o autocares, quise indagar en esta historia y, por pura casualidad, descubrí un blog cubano donde se incluye una reseña idéntica a la publicada en el diario referido.

El blog aporta trece curiosidades “de nuestra querida y añorada Cuba, la tierra más bella que ojos humanos vieron”, a decir del bloguero. Me interesó el tema y leí: “La famosa catedral de La Habana, de estilo barroco, obra del arquitecto vasco Alberto de Gorostiaga, es copia de una idéntica de la iglesia de Santa Lilia, en Bilbao”. Nací yo, como por casualidad, cerquita de Bilbao y puedo asegurarles que no existe por allá ninguna iglesia de Santa Lilia y que Alberto de Gorostiaga fue un afamado maestro de canto bilbaíno y no un arquitecto vasco.

Escribe luego el cubano sobre la orquídea más pequeña del mundo, “cuya flor es del tamaño de un grano de arroz y solo crece en la provincia cubana de Matanzas”. Continúa con “el único río del mundo de aguas color violeta”, cubano, claro está, y así hasta llegar a lo que a mí me parece el clímax de la boutade: “El primer insecto oriundo de Cuba es el "ätihcaracüc anitram″, hoy extinto, y que en lengua taína quiere decir bicho azul volador”. Observen cuidadosamente. Si leen al revés el nombre del bicho, sin considerar las diéresis, obtendrán cucarachita martina, nada que ver con una denominación científica seria.

Prescindiendo del buen humor del bloguero cubano -que Dios conserve y los Castro le permitan disfrutar- parece que la palabra “guagua” no es más que una corrupción fonética de “wagon”, término anglosajón que designa un vehículo de transporte utilizado en Cuba durante la ocupación norteamericana y en Canarias algunos años después.

Otra hipótesis narra la historia de un español radicado en un país centroamericano que transportaba pasajeros en un carretón tirado por caballos en el que los bebés o “guaguas” o niños de brazo viajaban gratis. Le tocó lidiar con los pícaros que subían al carromato inventando todo tipo de argucias para no pagar, a los que recriminaba invariablemente con un “ya veo que queréis ir de guagua”. Pronto, la gente adoptó el vocablo para referirse al carretón del español.

En la actualidad, “guagua” es también el nombre genérico de numerosas especies de insectos hemípteros, entre los cuales tal vez se encuentre el ätihcaracüc anitram del bienhumorado cubano.


IMAGEN: Una guagua en La Habana. Nada que ver con los modernos “ecobuses” no contaminantes que circulan por algunas capitales europeas.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Tribus de Ispanistán: Catalanes

“Ana María Matute (Barcelona, 1925), escritora catalana en lengua castellana recibió el Premio Cervantes, considerado como el galardón literario más importante que se concede en España. Ningún representante de la Generalitat [gobierno autónomo catalán] acudió al acto de entrega”. (Europa Press 28.04.2011)

“Solidaritat per la Independencia, el partido político fundado por el ex-presidente del club de fútbol Barcelona, Joan Laporta, presentará un proyecto de ley para impedir que la bandera española ondee en los edificios públicos de Cataluña”. (La Gaceta 28.04.2011)

“La Generalitat de Cataluña ha impuesto 205 multas lingüísticas a otros tantos establecimientos catalanes en 2010 por incumplir la Ley de Política Lingüística, que fija sanciones para aquellos establecimientos que no rotulen en catalán”. (El Mundo 11.03.2011)

“Cataluña reclama al Estado el dinero de la casilla solidaria de la declaración de la renta”. (La Razón 02.05.2011) “Cataluña reclama al Estado que asuma el coste de las rebajas del billete de tren de cercanías”. (El País 01.03.2011) ”Cataluña reclama a la Sociedad General de Autores de España las cantidades pagadas en concepto de canon digital”. (Europa Press 27.04.2011) “La UGT reclama al Estado más dinero en Cataluña para la formación de parados”. (Portal Parados 10.12.2009)

“Cataluña se niega a devolver las 113 obras de arte ubicadas en el Museo Diocesano de Lérida. Los jueces eclesiásticos determinaron su pertenencia a varias parroquias de Aragón y ordenaron restituirlas”. (El Mundo 07.08.2005) “La sentencia dictada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Lérida rechaza que la diócesis catalana pueda ser considerada dueña de las obras en litigio”. (Heraldo 07.09.2010)

“La Generalitat prohíbe las corridas de toros en Cataluña. La mayoría de diputados nacionalistas se han inclinado por el sí, mientras que los socialistas han optado mayoritariamente por el no. El mundo de los toros solo ve motivos políticos”. (El País 28.07.2010)

“La Guardia Civil detuvo a ocho personas acusadas de tráfico de influencias, cohecho y blanqueo de capitales. Los arrestados son dos ex altos cargos de los gobiernos de Jordi Pujol, un alcalde socialista, dos cargos municipales y tres empresarios de la construcción”. (El País 28.10.2009)

“El parlamento autonómico de Cataluña ha aprobado la Ley de Educación que blinda la inmersión lingüística escolar exclusivamente en catalán y que elude cumplir el decreto ministerial que ordena impartir tres horas de lengua española a la semana”. (El País 01.07.2009)

“Una de esas fantasmales asociaciones que han surgido en este país de la tontería gratuita ha denunciado a la República Italiana por los bombardeos de las tropas de Mussolini a Barcelona durante la Guerra Civil.” (ABC 03.06.2011)

“El gobierno catalán ha resucitado la campaña del «CAT» consistente en tapar la «E» de España de las matrículas de los coches con un adhesivo con esas tres letras. Esta campaña ya fue impulsada por los nacionalistas durante el gobierno de Jordi Pujol.” (ABC 15.07.2011)

 


IMAGEN: Encuentro de fútbol Real Madrid – Barcelona, final de la Copa del Rey (de España). Rodeados de banderas independentistas, dos “caganets” enseñan el culo durante la interpretación del himno nacional español. Perdieron.

domingo, 1 de mayo de 2011

Monárquico o republicano

El 14 de abril, algunos obstinados conmemoran el Día de la República Española, no sé si se referido a la primera, a la segunda, al día en que la instauraron o a su fecha de caducidad. Lo cierto es que, como dijera El Guerrita –califa del toreo cordobés–, “hay gente pa tó”, así que no me faltaron correos mayoritariamente favorables a tan singular celebración.

Es notoria mi absoluta indolencia por estas cuestiones y el nulo interés que despiertan entre mis neuronas. Pensaba yo que, viviendo en un reino, en el Reino de España, hubiera uno de ser monárquico por simple toponimia, sin ir más lejos.

image_thumb4“Tanta tropa no puede estar equivocada”, -me dije no obstante- y como esos días apetecía madrugar, me dispuse a invertir el alba rebuscando en la wikipedia lo que el mercado ofrece en el rublo de repúblicas y monarquías. Y encontré cosas interesantes:

Estados Unidos. República. Primera en el ranking mundial de competitividad y en investigación y en universidades y en “n” aspectos más. Tantos que Zapatero decidió irse junto a Obama a rezar por si el de arriba le echaba una manita con lo del paro. O con lo de las niñas.
Finlandia. República. Primera en educación, según el informe PISA, y en investigación tecnológica. Ha firmado todos los instrumentos internacionales existentes sobre derechos humanos.
Alemania. Republica. Eisbeis mit Sauerkraut. Goethe, Schiller, Bach, Beethoven, Kant, Hegel…¡Casi nada! Primera en empezar a crecer tras la crisis. Locomotora económica de Europa, germanófilos aparte.

A punto de hacerme republicano, me entero de que algunos recalcitrantes quieren volver a 1933. Eso sí que no. Poco después vino la guerra y los republicanos la perdieron. Y el presidente de aquella república se llamaba Azaña, con “z”. Definitivamente, no. Nada de “zejas”, nada de desenterrar muertos.

Tiré de nuevo de wiki y encontré esto:

Japón. Monarquía. Alfabetización del 99,9%, de las más altas del mundo, si no la más. Todo en electrónica y tecnología de última hora. A pesar del terremoto y de las centrales atómicas descacharradas, primeros en casi mucho.
Suecia, Noruega y Dinamarca. Monarquías. En el grupo “muy alto” de desarrollo humano y a la cabeza de Europa en desarrollo económico. Calidad de vida, smørrebrød, esquí a tope. Envidiables en casi todo.
Reino Unido. Monarquía. Ochenta años de esperanza de vida al nacer. Echándole huevos para remontar la crisis fuera del euro, conducir por la izquierda… Fausto idioma universal.

Nada, nada, ¡monárquico!...

image_thumb3Mejor no. Estoy hecho un lío. No me apetece ser súbdito como los ingleses. Volví a considerar las repúblicas: Cuba y Venezuela no, que son dictaduras del pueblo y a mí el pueblo me la reflanflinfla. ¿Qué tal China?... Un “dragón” con la economía disparada, la muralla china… ¡hermoso país! Se debe estar bien allá. Pero no me gusta tanto rollito primavera y tanto arroz tres delicias, que estriñe mucho. No. Tampoco.

Y de pronto se hizo la luz: ¡soberanista! Eso es. Me haré soberanista. Fiel, como la fiel infantería, al brandy Soberano de González Byass.


IMÁGENES: Arriba, fragmento de “La libertad guiando al pueblo”, del pintor francés Eugène Delacroix. Abajo, una calle de Londres engalanada para la boda del príncipe Guillermo de Inglaterra con Kate Middleton.

viernes, 15 de abril de 2011

Semana Santa

Semana SantaNi ancestral folklore patrio, ni rito atávico, ni baraúnda religiosa, ni espectáculo turístico. Simplemente, el reencuentro de un pueblo, en la concordia de la primavera, con el paisaje moral de sus sentimientos y de su conciencia, de sus pasiones y de sus emociones. La cita con la memoria, preservada a través del tiempo, que nos vincula con la necesidad de la indulgencia, en esa dimensión social del amor y la piedad.

Esto es, en cualquier lugar de España, nuestra Semana Santa: una conmemoración profundamente enraizada en las mejores cualidades humanas, en la ética y en la religión, arropada en una simbología de enorme potencia emotiva y bellísima sensibilidad estética.

Las miradas vacías de los que no ven deberían asombrarse del respeto con el que vive cada uno la expresión de su fe o los motivos de su presencia. Ninguna otra cita masiva genera tantísima tolerancia. Mujeres pro-abortistas caminan descalzas junto a la imagen del Cristo del Gran Poder, protegiéndose acaso, con un pañuelo, de la lluvia de cera de los cirios. Políticos profundamente críticos con la Iglesia Católica, presiden sin conflicto las procesiones de su ciudad.

Al caer la tarde del Viernes Santo, las calles se visten con los colores serios de las túnicas de los costaleros cubriendo la arpillera de sus costales. Caminan sin reparar en la presencia de la gente, sombras mudas, silenciosas zapatillas de esparto, rápidos y solemnes hacia su cita anual con el rito de la pasión y la misericordia. No hay gestos, ni palabras, ni saludos.

Dentro de unas horas serán solamente costaleros anónimos portando la efigie de un Cristo Crucificado en la procesión de una de las numerosas cofradías. El majestuoso andar de costeo a costeo, tantas veces ensayado, levantará arrebatadas pasiones entre el público, al compás de una música solemne, en el estallido de la percusión o en la situación respetuosa del silencio.

Nadie que no haya estado en las trabajaderas, juntando su esfuerzo con otros como él, sabe hasta qué punto se comparte ahí abajo la experiencia del sufrimiento. Uno de ellos, intelectual escéptico, me dijo un día: “No creo que estoy llevando a Dios sobre mis hombros, pero sí a un hombre que murió por el perdón de todos. Con esto me basta para involucrarme.”

Las imágenes pueden tardar un ratito en aparecer.

En Aragón, la Semana Santa se vive bajo el eco profundo, palpitante y abrupto de bombos y tambores. En el estruendo de la percusión, con su ritmo monótono y primitivo, desfilan las procesiones, los penitentes, los pasos y las cofradías. Se evocan autos sacramentales y el pueblo conmemora con piedad la muerte del Salvador.

Del Hombre que, al perdonar a sus enemigos porque no saben lo que hacen, dejó abierto el poder del Dios clemente incluso para los que sí lo saben.


IMAGEN: Cartel promocional de la Semana Santa de 2011 en Zaragoza, Ciudad de los Sentidos, editado por el Depto. de Turismo.

viernes, 1 de abril de 2011

¿Cómo dice que se llama usted?

En un país mayoritariamente religioso, donde el “gracias a Dios” y el “si Dios lo permite” están presentes a todas horas y en toda circunstancia, el viajero esperaría encontrarse con personas cuyos nombres estuvieran, digamos, más acordes con el santoral de la iglesia o el almanaque bristol hispano americano. Nada de eso.

La fórmula ¿cómo dice que se llama usted? se constituyó en la repetida y obligada pregunta del recién llegado, ante la imposibilidad de entender, en primera instancia, nombres como Bellanire, Waquidia, Marondy o Numencio. Con el paso de los meses, uno se va acostumbrando a tan multicolor hecatombe onomástica, regodeo de lingüistas y júbilo de lexicógrafos.

En su desmedida afición por la singularidad, tan propia de los dominicanos, destacan algunos personajes que aportaron pinceladas de supuesta cultura a este delirio. El dictador Trujillo puso a sus hijos nombres de personajes de la ópera Aida: Ramfis y Radamés, nada menos.

Se dice que, durante la represión antiizquierdista del presidente Balaguer, centenares de padres contestatarios expresaron su protesta bautizando a sus hijos con nombres de simbología comunista: Hochimín, Sovietski… incluso Stalin y Lenin, que ya son ganas.

Con el rechazo frontal del cura de la parroquia, alguien, hacia 1940, tuvo la idea de tributar su mejor creación, sus hijos mellizos, a dos estrellas cercanas a su ideología: Hitler y Mussolini. La embajada de Italia, complacida, envió al admirador dos retratos autografiados de los líderes fascistas.

En esta alucinante carrera hacia la conquista de lo peculiar, destacan disparates que acompaño de sus apellidos para que puedan apreciarse en su justa dimensión: Expreso Valdés, Meningitis Rodríguez, Etcétera Vázquez, Suéter Pons o Albania Urss Díaz.

Siempre no fue así. En algún tiempo, lo habitual era bautizar al recién llegado con el nombre del santo del día, con la nota pintoresca de que, a veces, se utilizaba únicamente la denominación religiosa genérica del santoral como, por ejemplo, Nuestra Señora Rodríguez, Apóstol Santiago González, o Beata Sánchez. Acaso surgían combinaciones poco ortodoxas, como Santa Bileisy o Pura Inmaculada Virgen, cuando no Epifanía de Jesús, Corpus Christi o incluso un Nolaborable Pérez.

La crisis de las ideologías, hacia los ochenta, dio paso al culto a lo norteamericano, a la hamburguesa, la novela rosa y la televisión. Florecen aliases infelices, verdaderas atrocidades como Macdonal Garrigues, Usamade Ramos  -por lo de “made in USA”-  o Usmail Álvarez  -aunque el correo americano no tuviera nada que ver con la llegada del pequeño-, Gary Cooper Fernández, Disneya García, Yuleidy Castaño, Minellys del Pozo -por Liza Minelly-, Pelusa María Novoa, -por “pelusa” Maradona- y así sucesivamente.

Aporto un toque político singular: Rubalcaba Martín Gala tampoco quedaría mal.


IMAGEN: Portada del "Almanaque Bristol", publicado para América Latina desde 1832. Entre su contenido destacan datos astronómicos, previsión del tiempo para todo el año, horóscopo y santoral. Similar al español "Calendario Zaragozano".


Para asombrarse con más nombres dominicanos, pinchar aquí.


Bachata

Dentro del ambiente de la música caribeña, el merengue ha jugado siempre un papel preponderante. Algunos lo consideran, no sin razón, el baile nacional dominicano, el folclore nacional. Su tono alegre y desenfadado es lo que más suena, durante las 24 horas del día, en las radios del país.

El segundo o tercer puesto, salsa mediante, en un imaginario ranking de popularidad, se le podría adjudicar a la bachata, un ritmo híbrido del bolero, con algunas influencias de origen africano y otros estilos como el merengue citado, el cha-cha-cha, el son y el tango.

Desdeñada hasta un pasado reciente, esta música se consideró propia de las clases populares, y llegó a definirse como “música de amargados”, que no habrá en el mundo mayor infamia y baldón para una música. No obstante, el interés por la bachata surgió en los años 80, con el esfuerzo de algunos compositores dominicanos que vieron en ella el nacimiento de un nuevo género, aportando una visión diferente a la que articulaba esta expresión musical con lo urbano y de bajo estrato social. La expansión de los medios masivos de comunicación y el auge del turismo hicieron el resto.

La bachata reproduce el mismo espíritu melancólico, nostálgico y de animosidad amorosa de otras expresiones musicales latinoamericanas, como el tango de los barrios porteños de Buenos Aires, combinando pasión, amor y desamor, con la nostalgia del migrante.

Haciendo clic en la flechita de más abajo se puede escuchar
Obsesión, la bachata de mayor éxito internacional del grupo dominicano Aventura.



Etimológicamente, la palabra bachata tiene un origen africano para designar la juerga, el jolgorio y la parranda. Algunos vislumbran un antecedente español en el fandango. Con estos datos, no es de extrañar que se la hubiera considerado como una forma de recreación popular, una fiesta que se realizaba en cualquier patio, bajo la sombra de un árbol callejero o en una esquina cualquiera.

La mención más antigua sobre la bachata aparece en un documento de 1922 referido a los hombres del poblado de Sabaneta, que dice así: “encuentran en el pueblo todo lo que puede halagar sus vicios y apetitos mal contenidos: peleas de gallos, golosinas y ron. Pero lo que más les encanta y atrae es la bachata, de guitarras y cantos y boleros. Allá están largas horas, entre trago y trago, sin preocuparse para nada de la heterogeneidad social del conjunto, ni del hálito asfixiante con que el polvo y el sudor enrarecen el ambiente, ni de la forma incivil con que se arrebatan unos a otros las bailadoras, hasta que, muy entrada la noche, vuelven achispados al hogar”.

Nada raro que, inmersos en tamaña batahola, se olviden por completo de heterogeneidades, hálitos y formas otras que no sean las curvas de las atractivas bailadoras.

¡Tiempos pasados que no volverán!


IMAGEN: Fragmento del cuadro "Bachata", acrílico sobre tela de la pintora ecuatoriana Paulina Altuna, hoy residente en Suiza.

viernes, 18 de marzo de 2011

Las jorobadas ballenas de Samaná

Esta entrada se la dedico a José María, a Jacques y a Heiko,
compañeros de viaje en tan singular aventura.

Vamos a suponer, por suponer algo, que lo que se ve en la foto sea el lomo de una ballena jorobada. Eso es todo lo que vimos de las ballenas de Samaná.

Según la agencia de viajes, se trata de “una de las excursiones más bellas que existen en la República Dominicana”,  “un espectáculo sorprendente”, “unas 3.000 ballenas jorobadas “, “impresionante cuando los machos de 40 toneladas saltan arriba el agua y caen abajo unos metros adelante”… ¡Ah! Y acompañados de un “biólogo marino”. En fin, todo esto más el transporte, la navegación y un almuerzo típico dominicano por 75 dólares USA. ¡Una ganga!

Las fotos de la web de la agencia muestran un enorme macho con todo su cuerpo fuera del agua, o casi. En otra, un grupo de gente fotografiando una ballena desde la borda del barco, prácticamente encima del animal, sin la tortura del chaleco salvavidas (la gente; la ballena no necesita chaleco).

Llegamos a Samaná tan ricamente en una van aceptable, aire acondicionado imprescindible, excelente chofer y carretera nuevecita, circulando entre un suave paisaje vegetal que me recordaba alguna ruta paraguaya –ya saben, mi destino anterior–, tal vez por aquello de los trópicos: la República Dominicana muy próxima al de Cáncer, y Paraguay sobre el de Capricornio.

A bordo del barco, un moderno monocasco en fibra de vidrio, nos esperaba el biólogo marino que, luego de informarnos de que llevaba 18 años en la tarea, nos explicó los primeros detalles sobre las ballenas jorobadas que habíamos ido a observar, mamíferos que un día abandonaron tierra firme para adentrarse en el mar. El hambre, dijo él, o tal vez el problema de la vivienda, sospecho yo.

No obstante sus casi dos décadas de experiencia, el hombre consultaba una manoseada libretita amarilla de rayas antes de cada explicación. Nos contó que la ballena hembra no abandona jamás a su “pichón”. Alguien sugirió “¡ballenato!”, con lo que el sospechoso biólogo marino aclaró sin ruborizarse: “ballenato o pichón”. Y continúo tan campante su incierto speech.

Me había imaginado que 3.000 ballenas, como anunciaba la publicidad, eran muchas ballenas y que nuestro barco tendría que navegar con un par de marineros a proa, provistos de bicheros, para abrirse paso entre tanto animal. Craso error. Bajo un sol de justicia y fotoprotector del 50, durante más de una hora a rumbo nordeste, solo agua. Eso sí, azul turquesa de ensueño, para goce y deleite de nuestros sentidos. Nada de ballenas ni de machos saltando “arriba el agua”, como en el prometido espectáculo. Solo una pequeña flota de barquitos repletos de ilusión en su viaje a la quimera.

En el horizonte –a las 11 del reloj con referencia a la proa– algo más de media docena de embarcaciones en el lugar donde estaban las ballenas, según informó nuestro biólogo. La entrada al santuario debe hacerse con cierto orden porque solo pueden permanecer allí, simultáneamente, tres buques alejados un mínimo de 70 metros de la ballena y su ballenato, por un tiempo máximo de media hora, para no estresar a los animalitos.

Empecé a hacer fotos como un loco a toda espumilla blanca que pudiera anunciar la súbita aparición del elusivo “centáceo” –biólogo marino dixit–. A los 15 minutos de dejarme los ojos sobre el mar, enrojecidos de tanto no ver nada, la autoridad medioambiental decidió que se acabó la función –y la decepción y los 75 dólares– porque había muchos barcos esperando. Y nos fuimos.

Nos fuimos a Cayo Levantado donde un delicioso pescado frito y un “coco loco” fresquito y dosificado, nos hicieron olvidar el fracaso definitivo de nuestro aventura Moby Dick style.

La próxima vez me compraré un DVD de la National Geographic. No necesitan protector solar.


IMAGEN: La "yubarta" es conocida vulgarmente como "ballena jorobada" por arquear el lomo antes de sumergirse. Durante la época de reproducción, los machos vocalizan "canciones" para cortejar a las hembras y rivalizar con sus competidores. Quien mejor cante una bachata ¡premio!

viernes, 11 de marzo de 2011

Rafael

Alguna tarde, cuando el calor aprieta, o sea, frecuentemente, suelo visitar el colmado de Rafael para echarme al coleto una Presidente bien fresquita y, de paso, departir con su propietario sobre cualquier cosa que venga a cuento, divina o humana. Un día es de fútbol ­el campeonato del mundo dio para mucho­, otro día toca política, algunos sobre pura filosofía de la vida, que en eso es una eminencia. A veces, sobre su ascendencia española, de la que presume discretamente. Así hasta que su pequeño dispensario se le llena de clientes, si se le llena, y entonces me despide con un guiño.

colmado1Rafael llegó a Santo Domingo con su esposa, desde Baní, hace ya muchos años, cuando todavía eran jóvenes, dice él. Es un hombre recio, de los de antes, con el mentón pronunciado y las manos gruesas, herencia de otros tiempos, de cuando cultivaba su propia tierra. Peina canas pero conserva el pelo, blanco, como su corazón. Guarda siempre una sonrisa y tal vez un consejo, si se lo piden, para todo aquel que asome por su pequeño negocio.

Se conoce al dedillo las propiedades curativas de la fruta que vende. Si usted anda cansado, no lo dude, sus naranjas las mejores; si la señora tiene mal las articulaciones, nada como sus manzanas; ¿problemas con el estómago?, el guineo maduro insustituible… Sale uno convencido de que se lleva lo mejor y, de regalo, una sonrisa, su sonrisa, gesto apreciado por todos los que le conocen, que son una enormidad.

Desde hace casi treinta años forma parte del paisaje del barrio. Siempre con su esposa, hasta que se la llevó el cáncer. Dicen que la lloró con lágrimas que no salen de los ojos, sino del corazón. Jamás perdió las buenas maneras y las ganas de vivir, y eso le hace grande entre los grandes.

La casualidad quiso que el camarero y dueño de un modesto restaurantito próxima a su colmado, compañero de juventud en Baní y algo más que un amigo para nuestro protagonista, me hiciera una confidencia mientras cenaba yo un delicioso chillo a la criolla. Desde hacía unos años, desde que su mujer faltaba, Rafael iba a tomarse un ronsito todos los sábados por la tarde, tal vez como premio a una semana dura. A la mitad del trago hacía una llamada: “Era corta; él no hablaba; me extrañó siempre aquel silencio y, sobre todo, la sonrisa tan especial de su rostro”, me dijo el dueño.

Una tarde, Rafael olvidó su teléfono celular sobre la mesa y, el camarero, profundamente curioso, decidió pulsar la tecla de rellamada. Aún le temblaban las piernas, me contó, al recordar, al otro lado del auricular, la voz de la esposa de Rafael, femenina y joven, pidiendo dejar un mensaje después de oír la señal. Comprendió entonces que Rafael llamaba a su propia casa para escuchar a su esposa, cada semana, aunque solo fuera una grabación pero, probablemente, la única manera de sentirla cerca, al menos un momento, suficiente para seguir adelante.

Tal vez por eso, Rafael no ha perdido la sonrisa.


IMAGEN: Colmado típico dominicano.